Oscars 2017 mejor música: Sting, Timberlake, La La Land y Vaiana

Cuando los Oscars anunciaron las nominaciones de 2017, La La Land obtuvo 14 nominaciones, igualando el récord del gigante de James Cameron titulado Titanic. Dos de esos 14 fueron a la música de Justin Hurwitz en la categoría de Mejor canción original.
Pero Hurwitz estará compitiendo con otros grandes compositores: Alessia Cara, quien grabó una composición de Lin-Manuel Miranda, «How Far I Will Go», para Vaiana; Sting, que co-escribió «The Empty Chair» con J. Ralph para Jim: La historia de James Foley; Y Justin Timberlake, quien escribió «Can not Stop the Feeling» con los cantantes pop suecos Max Martin y Shellback para Trolls.
La ceremonia de los Oscars se celebrará el 26 de febrero

La La Land – «Audition (The Fools Who Dream)»

La La Land

Hurwitz fue a Harvard con el director de La La Land, Damien Chazelle, y contribuyó con música a su debut como director. Describió el agotador proceso de escribir para La La Land en una entrevista con Rolling Stone en diciembre. «Hice más de 1.900 demos para esta película», explicó. «Tiramos mucho material, es ‘No, no, no, tal vez, no, no, no, no!’ Finalmente llegamos a ‘no, no … oh, Dios mío, me encanta!’ «. Una vez que consiguió ordenar la música, la pasó a Benj Pasek y Justin Paul para escribir letras. El enfoque parece estar valiendo la pena: La La Land ya fue galardonado con el premio a la mejor banda sonora de los Globos de Oro a principios de enero, y el álbum de la banda sonora alcanzó el segundo lugar en la lista de álbumes de Billboard. Sin duda la principal favorita para los Oscars 2017.

Trolls – «Can’t Stop the Feeling»

Trolls

Justin Timberlake reclutó a uno de los mejores compositores pop de la historia, Max Martin, para ayudar con «Can not Stop the Feeling». El resultado: un disco brillante que debutó en el No. 1 en el Hot 100. Es Timberlake quinto número 1 como artista en solitario y Martin 22 como compositor. Quizás obtendrán un Oscar para agregar a sus largas carreras plagadas de éxitos.

La La Land – «City of Stars»

La La Land City of Stars

«City os Stars» probablemente tiene ventaja sobre «Audition» en la categoría La La Land: se basa en un riff de piano fácil de rodar, humilde, condensando fácilmente el tema de la película en los parámetros ajustados de una canción pop. También se beneficia de su tratamiento en pantalla, ya que se realiza como un dúo entrañable entre Ryan Gosling y Emma Stone.

Jim: The James Foley Story – «The Empty Chair»

Empty Chair

Sting grabó esta melancólica balada de piano para rendir homenaje a James Foley, un periodista asesinado por ISIS en 2014. «[J. Ralph] me invitó a su estudio en Chinatown y me mostró la película, que me devastó, y luego dijo: ‘¿Escribirías una canción con este escenario musical que he hecho?’ «Sting dijo a Deadline. «Yo dije, ‘no creo que pueda, es demasiado devastador'». Pero la metáfora central de la canción llegó a él más tarde esa noche después de que mostró la película a su esposa. «La di a Josh al día siguiente», recordó Sting. «Él dijo, ‘Se supone que debes hacer esto parecer difícil'». Un duro rival para La La Land en los Oscars 2017.

Vaiana – «How Far I’ll Go»

Vaiana

«How Far I Will Go» une a dos jóvenes talentos probados: Lin-Manuel Miranda, quien creó el exitoso musical Hamilton, y Alessia Cara, que sigue lanzando singles populares desde que debutó con «Here» en 2015. , «Scars to Your Beautiful», está asentada en el número 13 en el Hot 100. Cara lleva su frescura habitual a «How Far I Will Go», subiendo a las líneas de Miranda para enfatizar la importancia de escoger la aventura sobre la inercia.
Dentro de poco podremos conocer cual de estas canciones se hace con más premios en los Oscars 2017. ¿Qué apostáis vosotros?


Michael Jackson: la leyenda

Cada generación forja sus propios ídolos musicales, de entre los que destaca alguno en particular para convertirse en icono de esa generación. Pero muy pocos de esos iconos llegan a convertirse en leyenda, ya que para ello se requieren unas características muy especiales que, tras su muerte, produzcan esa metamorfosis.

El rey del pop

Efectivamente, en primer lugar no cabe duda de que se requiere talento para llegar a conectar con el gran público de una forma sostenida en el tiempo, un talento muy especial que convierta a esa persona en estrella por su propio talento, con independencia de las campañas de promoción, manteniéndose en ese estrellato trabajo tras trabajo y año tras año.

Con esa primera característica ya tenemos los mimbres para pasar a la siguiente fase, que es la de convertirse en un símbolo para gran parte del público, moviendo a las masas a conciertos multitudinarios, batiendo récords en la venta de discos y en los productos de merchandising, sonando sus canciones de manera incansable, década tras década en los primeros puestos de las listas de éxitos.

A partir de ahí, y si todo va bien, el siguiente paso es convertirse en icono de una generación, en punto de referencia para quienes comenzaron a interesarse por la música en una década determinada y tomaron a ese artista como bandera musical que jamás abandonarán, algo que está al alcance de muy pocos, ya que, además de éxito y reconocimiento, requiere de algunos ingredientes añadidos. Ciertamente, existen muchos artistas o grupos musicales que son emblemas de alguna generación, que han vendido lo que no está escrito y cuya música es de una calidad imbatible. Sin embargo, para convertirse en iconos les falta algo más: la pasión de sus fans.

Efectivamente, el apasionamiento de su generación es clave para convertir a un artista en todo un icono, apasionamiento que, además de una muy buena promoción publicitaria, requiere de altísimas dosis de talento musical, de un carácter muy especial y singular y de una vida con ciertos tintes polémicos. De ahí a la leyenda hay un solo paso: morir relativamente joven.

Y es que Michael Jackson reúne todos esos elementos necesarios para convertirse en leyenda, cumpliéndose ahora el último de ellos: morir relativamente joven.

El inicio de la leyenda: «The Jackson Five»

Michael Jackson se convirtió en estrella del pop desde la misma infancia, formando parte del grupo “The Jackson Five” junto a sus hermanos, pero destacando de entre todos ellos de una manera especial. Talento y una chispa especial era lo que tenía el pequeño Michael, chispa que sólo necesitaba de un leve soplo para convertirse en estrella, soplo que vino de la mano del productor Quincy Jones, todo un símbolo en el entorno artístico y mediático de la comunidad negra de los Estados Unidos y que permitió que Michael Jackson publicara en 1979 el álbum “Off the Wall” en solitario, el cual le granjeó un éxito impresionante que lo condujo a la obtención de su primer Premio Grammy.

Así, el éxito le llegó a Michael Jackson de una forma fulgurante, como la pólvora que arde con una simple chispa y que conduce a una explosión como la que produjo Michael con su tema “Thriller” en 1982, año que marcará un antes y un después en el mundo del pop, del cual se coronará como rey el entonces joven Michael Jackson.

De esta forma, Michael se metería en el bolsillo a la generación de los 80, una generación de Pepsi-Cola, de “E.T., el Extraterrestre” y de Burguer King que se beneficiaba de un incipiente crecimiento económico y de bienestar social que le permitía buscar sus propios iconos de infancia y adolescencia al margen de los de pasados símbolos que pretendían cambiar el Mundo.

Michael Jackson era espectacular, deslumbrando a la generación de los 80 con música y ritmo, con movimientos imposibles y con mensajes alejados de movimientos inconformistas de las décadas precedentes. Michael Jackson era el producto ideal para la generación del “baby boom”, para la generación que comenzaba a sobrealimentarse y cuyas preocupaciones se centraban más en los productos de marca que en cambiar la sociedad.

Michael Jackson era el rey de los 80, un fenómeno que pudo quedar en algo pasajero, como tantos otros, pero que contaba con talento propio, con iniciativa, un factor que le permitiría conservar el título de “Rey del pop” durante la década de los 90, tomando como punto de partida el tema “Black or White” y continuando con el imbatible e innovador álbum “Dangerous”, el cual fue acompañado de la impresionante gira “Dangerous World Tour”.

Haciendo historia desde los noventa

Michael Jackson volvía a ser el “Rey del pop” durante la década de los 90, un reinado que consolidó desde la década anterior granjeándose la amistad y el cariño de prácticamente toda la industria musical del momento, lo que culminó en el lanzamiento de “Usa for Africa”, un movimiento musical solidario que reunió a las estrellas más rutilantes de 1985, lo que indicaba que Michael Jackson era algo más que un producto de la industria musical, ya que era capaz de movilizar a artistas consagrados mucho antes que él.

Pero también movilizaba a las masas, con conciertos musicales multitudinarios con jóvenes ávidos por ver los primeros la última innovación musical o coreográfica de su ídolo encima del escenario, con un uso espectacular y como nunca antes se hizo de las nuevas tecnologías en una puesta en escena precedida por presentaciones de sus temas en video clips que eran verdaderos cortometrajes, cuyo anuncio congregaba frente al televisor al millones de personas de todo el Mundo y que, al día siguiente, eran objeto de titulares en la prensa.

Durante esas dos décadas Michael Jackson era ya un icono generacional, arrastrando a las nuevas generaciones de las décadas siguientes, barriendo en las listas de éxitos y apasionando a unos fans que comenzaban a profesar casi una religión entorno a su ídolo.

Pero llegará el siglo XXI, el cual, paradójicamente, marcará el declive artístico de este amante del futurismo y de la innovación, un siglo en el que verá fracasar su álbum “Invincible” y en el que se verá envuelto en escándalos de presunta pederastia, algo que, quizás, lo llevara a huir del gran público, a ocultarse en un mundo de irrealidad y a padecer el síndrome de Peter Pan, algo que no ocultaba al bautizar su rancho como “Neverland”, un lugar especialmente diseñado para los niños, aunque, quizás, especialmente diseñado para el más niño de todos: el propio Michael.

El siglo XIX continuó siendo una cuesta abajo constante para Michael Jackson, con cada vez más excentricidades que lo convertían en objeto de burla por parte de los medios, con escándalos por doquier y con la falsa acusación sobre su supuesta renuncia a su raza al someterse a tratamientos que iban blanqueando su piel, algo totalmente alejado de la realidad al padecer Michael la enfermedad del vitíligo, una enfermedad que no es tan rara y que afecta especialmente a las etnias de raza oscura, provocándoles una despigmentación de la piel por zonas, algo que resulta desagradable a la vista y que obligó a Michael a optar por disimular su enfermedad utilizando productos cosméticos para blanquear su piel. Quizás esa ha sido la acusación hacia Michael Jackson más extendida, la cual, sin embargo, no mermó en un ápice el amor y el apoyo que hacia el profesaban los miembros de la comunidad afroamericana, que veían en él todo un símbolo.

Creando polémica tras su paso

Deudas, divorcios, hijos obtenidos por procedimientos extraños, apariciones públicas desafortunadas, cirugías estéticas realmente desastrosas, …; fueron minando la imagen pública de Michael Jackson y apagando su estrella como ídolo musical. Pero, ¿realmente ocurrió así? No. Su muerte demostró que Michael Jackson continuaba siendo todo un icono, que movilizaba a las masas y que, a pesar de estar fuera de los escenarios, el solo anuncio de una gira de macroconciertos en el Reino Unido provocaba que las entradas se agotaran a las pocas horas, pagándose cantidades realmente extraordinarias en la reventa.

Y es que, con su muerte, Michael Jackson demostró que reunía todos los requisitos para convertirse en leyenda, llenando informativos, movilizando a sus fans y volviendo a llenar las ondas de su música y las estanterías de las tiendas de discos. Efectivamente, Michael Jackson ya es leyenda, que, como todas, presenta un lado polémico, un lado que aumenta el mito y las especulaciones impulsándolo a él y a su obra a las futuras generaciones, las cuales, sin duda, lo tomarán como un icono musical y de estilo de vida, de la misma forma que lo son otras grandes leyendas de la música cuya vida también estuvo llena de luces y sombras.

Michael Jackson ya es leyenda y nos ha dejado mucho más que una carrera de éxitos; nos ha dejado una forma de entender la música y el baile y todo un universo de sensaciones que florecen en cualquiera de sus temas musicales. Disfruta la leyenda.


Las 5 mejores bandas sonoras de la historia del cine

Como ya sabréis por entradas anteriores, la música en el cine es uno de mis temas favoritos. Por eso, hoy os traigo, las que, para mí, son las cinco mejores bandas sonoras de la historia del cine.
Ha sido muy difícil elaborar esta lista porque había muchas candidatas, pero al final esta es la lista que ha salido. ¡Aquí van las mejores bandas sonoras de la historia del cine para mí!

Las 5 mejores bandas sonoras de la historia del cine

El Mago de Oz

Mago de Oz

Compositor: Herbert Stothart. Canciones de Harold Arlen / EY Harburg (1939)
Las bandas sonoras de cine son un campo muy amplio, que abarca desde las partituras orquestales clásicas hasta compilaciones de jukebox pop, voz hablada y efectos sonoros. Por lo tanto, mi número uno es una obra maestra, que ganó los a mejor banda sonora original (Herbert Stothart) y mejor canción original (Arlen y Harburg), por lo que se merece liderar esta lista de las mejores bandas sonoras de la historia del cine.
La leyenda dice que los ejecutivos de los estudios querían eliminar «Over the rainbow» de Judy Garland porque arrastraba la abrumadora apertura de Kansas. Ciertamente una repetición de la canción fue recortada del corte final, pero ‘Rainbow’ sobrevivió para convertirse en uno de los himnos más memorables del siglo.
Los primeros fans de la banda sonora tuvieron que conformarse con un disco Judy Garland de 78 rpm y un Decca LP crujiente que incluía solo las canciones claves, pero los compradores de hoy pueden disfrutar de todos los originales remasterizados junto a tomas como la canción de Jitterbug.

Psicosis

Psicosis

Compositor: Bernard Herrmann (1959)
No es la partitura más fácil del compositor Bernard Herrmann, cuya carrera va desde Ciudadano Kane hasta Taxi Driver, con colaboraciones clave de Hitchcock, como Vértigo. Sin embargo, Psicosis sigue siendo el trabajo más vanguardista de Herrmann, estableciendo un motivo icónico de secuencias de chillidos que se ha convertido en internacionalmente reconocible como el sonido de terror por excelencia.
Hitchcock, que originalmente había planeado interpretar la secuencia de la ducha sin acompañamiento, admitió más tarde que «el 33 por ciento del efecto de Psicosis se debía a la música», y duplicó el salario del compositor como recompensa. Herrmann comparó cuidadosamente las imágenes en blanco y negro de la obra maestra de Hitch, drenando el «color» de sus orquestaciones, despojando todos excepto los instrumentos de cuerda para crear una pared monocromática de malestar auditivo.
A lo largo de los años, varias versiones de la partitura de Herrmann han luchado por los afectos de los fans, que van desde una grabación realizada por el propio compositor hasta una actuación de la Royal Scottish National Orchestra bajo la batuta de Joel McNeely que algunos consideran definitiva.

La Guerra de las galaxias

Star Wars

Compositor: John Williams (1977)
Se rumorea que Steven Spielberg quería algo sutil para el tiburón en Jaws – quizás un motivo de piano. Fue persuadido a cambiar de opinión y el famoso «chomping» de las cuerdas bajas es uno de los temas más fácilmente reconocibles de todos. En contraste, el momento en que las bicicletas se elevan por el aire en E.T. Derretiría el corazón más frío. La música en la película hasta ese punto es bastante discreta, pero finalmente toma vuelo con una magnífica melodía emocionante en las cuerdas altas.
Tampoco su obra más reciente es menos potente. Una partitura como Harry Potter y el prisionero de Azkaban es una obra maestra. A diferencia de tantos resultados contemporáneos, explora toda la gama de posibilidades orquestales.
Además, logra capturar el ingenio volátil de Catch Me if You Can con texturas nítidas y jazzísticas, mientras que Minority Report transmite una inquietante visión futurista a través de cuerdas disonantes. Y, como todas sus partituras, hay momentos de belleza inesperada.

Pather Panchali

PATHER

Compositor: Ravi Shankar (1955)
Vi por primera vez Pather Panchali cuando era muy joven. La película, es el debut como director de Satyajit Ray. Contiene una gran cantidad de temas, todos se refieren a la familia, el amor y la redención. Ravi Shankar es el gran exponente de la música clásica india, fue capaz de jugar de muchas maneras diferentes, incorporando miles de cambios de humor a la película.
Al parecer Ravi Shankar creó la música en 11 horas seguidas, en una sesión, porque estaba en medio de un apretado calendario de giras. No es de extrañar que no pudiera terminarlo todo, lo que significa que parte de la música fue escrita por Subrata Mitra, el director de fotografía de Satyajit Ray.
Aunque Pather Panchali se hizo en los años cincuenta, es una historia atemporal. La forma en que Shankar se acercó a la música de Pather Panchali influyó definitivamente en la banda sonora que acabo de terminar para una película llamada The Namesake, que trata sobre una familia bengalí.

La naranja mecánica

La Naranja Mecánica

Compositor: Wendy Carlos (1971)
Wendy Carlos llegó a la fama a finales de los sesenta con Switched-On Bach, un éxito premiado con un Grammy. Después, el director Stanley Kubrick contrató a Carlos para proporcionar un acompañamiento futurista para La Naranja mecánica, adaptada de la controversial novela de Anthony Burgess sobre los adolescentes tearaway.
El resultado fue una banda sonora que definió la época y que puso a Ludwig van Beethoven y Henry Purcell a través de la picadora electrónica, convirtiendo a una generación de jóvenes rebeldes en historiadores de la música retorcida. El uso temprano de un vocoder en una adaptación de la Novena de Beethoven todavía resuena a través de la cultura electro-pop.
Para mí, estas son las mejores bandas sonoras de la historia del cine, ¿qué opináis vosotros? Espero vuestros comentarios.